El País. México
Garfias se dedicaba a la explotación sexual junto con su hermano pequeño, Enrique, y su madre, Esperanza.Durante casi ocho años, el trío aterrorizó a las mujeres y a las chicas, a las que los hermanos se referían como “la mercancía”. Si ellas, algunas de tan solo 16 años, no ganaban cada día lo que les correspondía o desobedecían las reglas, tenían que vérselas con Panchito. “Les decía que era hora de ver a Panchito y las golpeaba con el bate”, cuenta Mario Garfias, jefe de la banda de proxenetas.
