El Confidencial. Madrid, España
Un grupo de agentes de la Policía Nacional accedió a un prostíbulo situado en la madrileña calle del Príncipe de Vergara. El club de alterne estaba situado en un piso de apariencia normal. Tan solo los comentarios de los vecinos podían hacer ver a alguien que no conocía el establecimiento que allí se escondía un burdel clandestino. Los funcionarios entraron tras recibir el conveniente permiso judicial y después de que uno de los clientes denunciara que había sido estafado por los dueños del local.
El hombre relató que estuvo en el lupanar, que contrató los servicios de travestis y que en un momento dado alguien le drogó. Las sustancias que le introdujeron de algún modo en el organismo, según explicó, le provocaron un sueño profundo que motivó que el cliente pasara toda la noche allí. Al día siguiente, continuó contando, tras abandonar el inmueble, se percató de que le habían sustraído 14.000 euros de su tarjeta de crédito.
Tras registrar el piso, los agentes detuvieron a los cinco responsables de la red de trata de personas y liberaron a una docena de travestis que estaban siendo explotados. Todos ellos procedían de algún país de Sudamérica, la mayoría en concreto era de Brasil. Los cabecillas de la trama eran venezolanos, salvo uno, que tenía nacionalidad colombiana. Todos ellos fueron detenidos. En concreto, los cinco principales responsables.
