Al Momento. México
El asunto es grave, tanto que las buenas conciencias decidieron llamar a los padrotes, tratantes; a las prostituidas y a los prostituidos, víctimas de trata; a los entregados a los pederastas, niñas y niños abusados. El lenguaje ha de reflejar la realidad, y así no lo hace
¿Dónde las lesiones de las víctimas de trata? Son profundas, en el alma, en la razón. El mundo se les distorsiona tanto como la esencia de lo que fue su ser. Quizá desaparece.
