New York Times. Cataluña
La fila rodeaba una manzana en el barrio de El Raval. Comenzaba en la puerta del Institut Miquel Tarradell y formaba un cuadrado perfecto doblando las esquinas, que daba sentido a la consigna que se coreaba a toda voz: Els carrers seran sempre nostres, las calles serán siempre nuestras.
De pie frente al instituto, Leduin Placencia —alto, mulato, de pelo corto rizado y gesto serio— observaba con atención a los votantes, a los turistas curiosos y a un par de Mossos d’Esquadra, los miembros de la policía local …
