Libano.
Amnistía Internacional (AI) denunció este miércoles que más de 250.000 migrantes que se emplean en el trabajo doméstico en Líbano sufren jornadas de 14 o 16 horas sin descanso, reducciones de sueldo arbitrarias, restricciones en su libertad de movimiento, insultos, encierros, mala alimentación, denegación de asistencia médica, abusos y, en los peores casos, son víctimas de trata con fines de explotación laboral.
La inmensa mayoría de ellas son mujeres, según revela AI en un informe publicado este miércoles bajo el título ‘Su casa es mi prisión: la explotación de las trabajadoras migrantes del hogar en Líbano’. Ello se debe a que los migrantes que se emplean en el servicio doméstico en el Líbano procedentes de Etiopía, Bangladesh, Sri Lanka, Costa de Marfil, Kenia y Filipinas están fuera de la protección de las leyes laborales del país.
